Napoleón decía: “Para triunfar es necesario, más que nada, tener sentido común.” Y con esa premisa tampoco le fue del todo mal hasta acabar sus días en Santa Elena.
A Bonaparte le debemos dos cosas que aun hoy nos afectan día a día: el sentido por el que circulamos en coche y los botones de las mangas de la americana del traje.
Los ingleses siempre dicen que el resto del mundo es el que conduce por “el lado equivocado” y siento decir que en parte tienen razón, quizás no es el equivocado pero no es el original. Antiguamente todo el mundo circulaba por la izquierda; los hombres armados que iban a caballo les resultaba más facil defenderse ante un ataque con la espada en este lado del camino, ya que en su mayoría eran diestros; además así evitaban golpear a la gente con la que se cruzaban con su escudo cogido en el brazo izquierdo. A finales del siglo XVIII los transportes de mercancías empezaron a hacerse en coche tirados por caballos en las que el jinete iba sentado en el lado izquierdo sobre el caballo más retrasado, la mayoría de estos seguían siendo diestros y para evitar que se fustigasen con los látigos entre ellos, a parte de conseguir tener una mayor visibilidad de la calzada, la circulación paso de la izquierda a la derecha. Fue en este momento cuando Napoleón, a principios del siglo XIX, extendió la norma a los territorios(1) con lo se iba haciendo.
Por otra parte la existencia de los botones en las chaquetas/americanas masculinas resulta menos “historicista” que curiosa. Básicamente Napoleón decidió poner botones a las mangas de las casacas de sus tropas para conseguir que no se limpiaran las narices en ellas.
Y a todo esto vosotros os preguntaréis, ¿qué c*** tiene que ver todo esto con la arquitectura? Pues bien, lo que nos enseña estas dos anécdotas sobre Le petit cabrón, como diría Arturo Pérez-Reverte, es que la mayoría de la cosas, al menos en su origen, nacen del sentido común o de la necesidad. Incluso algo que ahora parece más un hecho ornamental, como es el de los botones, tienen una razón de ser tan simple como lógica. El cual da solución a un problema sin dejarse llevar por algarabías y corrientes estéticas, lo que le confiere una presencia que sobrevive más allá de las modas. Y esto si que es, o al menos debería, arquitectura.
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(1) En España, hasta los años 30 no existían regulaciones estatales al respecto. En algunos territorios se circulaba por la derecha (Barcelona) mientras que en otros por la izquierda (Madrid). El 1 de octubre de 1924, Madrid cambió el sentido de circulación a la derecha. (Fuente: Wikipedia)








