La irresponsabilidad de ser libres

Manuel Delgado, conocido antropólogo que cuando habla no deja a nadie indiferente, cita en una entrevista la siguiente frase: “lo que nos da miedo no es el castigo, sino la responsabilidad de ser libres”. Eso me lleva a pensar ¿qué es la libertad? Antes de irme por las ramas busco las definiciones que nos da la RAE:

libertad(Dellat.libertas, -ātis).
1. f. Facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos.
2. f. Estado o condición de quien no es esclavo.
3. f. Estado de quien no está preso.
4. f. Falta de sujeción y subordinación. A los jóvenes los pierde la libertad.
5. f. Facultad que se disfruta en las naciones bien gobernadas de hacer y decir cuanto no se oponga a las leyes ni a las buenas costumbres.
6. f. Prerrogativa, privilegio, licencia. U. m. en pl.
7. f. Condición de las personas no obligadas por su estado al cumplimiento de ciertos deberes.
8. f. Contravención desenfrenada de las leyes y buenas costumbres.
9. f. Licencia u osada familiaridad. Me tomo la libertad de escribir esta carta. Eso es tomarse demasiada libertad. En pl., u. en sent. peyor.
10. f. Exención de etiquetas. En la corte hay más libertad en el trato;en los pueblos se pasea con libertad.
11. f. Desembarazo, franqueza. Para ser tan niña, se presenta con mucha libertad.
12. f. Facilidad, soltura, disposición natural para hacer algo con destreza. Algunos pintores tienen libertad de pincel. Ciertos grabadores tienen libertad de buril.

De todas estas definiciones me quedaré con la número cinco: “Facultad que se disfruta en las naciones bien gobernadas de hacer y decir cuanto no se oponga a las leyes ni a las buenas costumbres.” Si contextualizamos, este intenta ser un blog de arquitectura y no político-panfletista, lo que dicta la “libertad” en la construcción en general es el más que conocido es el Código Técnico de la Edificación (CTE) sumado a las infinitas normativas urbanísticas que delimitan, territorialmente y esteticamente, los pueblos y ciudades de España.

Durante los años que llevo estudiando arquitectura siempre he oído críticas y toda clase de aseveraciones sobre el CTE y demás normativas. Sólo recuerdo una ocasión en la que en la universidad una arquitecta experta en normativas, no consigo recordar el nombre, diera una conferencia rompiendo una lanza en favor las mismas. El título de la charla era “¿Quién teme a la normativa feroz?”, en la que hacía toda una disertación sobre normativas varias españolas y europeas llegando a la conclusión de que antes de acoger las normas como un enemigo lo que debíamos hacer es utilizarla como una herramienta a la hora de proyectar.

Mi experiencia después de tratar durante todos estos cursos con el CTE (y etc…), más bien de manera teórica que practica, llego a mi propia conclusión; las normativas están echas dando por echo de que el arquitecto no va a tener la responsabilidad de respetar el carácter de un pueblo, el acceso de todas las personas o las calidades de una construcción; en pro de su propio beneficio tanto en el ego como en el bolsillo, es decir, se les supone culpables de deshabitar antes siquiera de habitar. Por ello técnicos varios redactan sendos párrafos, a veces inteligibles, normalizando el carácter de un pueblo, el acceso a las personas o las calidades de la construcción; en algo casi prosaico en el que color de la cal tintada con tierra del lugar que impregnaba las paredes de las casas se convierte, como bien apuntaba  el profesor de Planificación el pasado jueves, en color “marrón, amarillo o verde” en el mejor de los casos.

A pesar de todo creo que las normativas son necesarias en la medida que durante estos años se ha llegado a tal orgía constructiva en España que la única manera de controlarlo todo era golpe de sello real. Aunque también pienso que hay una falta de conciencia y maleabilidad a la hora de su interpretación sin caer tanto en “el hombre es un lobo para el hombre”.

Soundtrack de la entrada: “La libertad” Andrés Calamaro
Imagen: “Parliament” Banksy

Acerca de miguelangelaguilo

Arquitecto, editor & social media manager
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3 respuestas a La irresponsabilidad de ser libres

  1. Ricard dijo:

    Buenas Migel Angel.
    Creo que la irresponsabilidad en muchos casos es de nosotros mismos y la avaricia.
    Puesto que es muy bonito pensar que las normativas realmente deben ayudar a crear una edificacion acorde con su contexto. Bien en mi opinion esto es una farsa que se puede modificar cuando el interes personal lo requiera, siempre y cuando tengas el poder necesario para hacerlo. Queda demostrado en toda nuestra costa, y en muchos lugares de nuestras ciudades.

    • En gran parte de acuerdo contigo. De ahí sale “la falta de conciencia y maleabilidad” en la aplicación de la misma antes que la interpretación unidireccional por parte de la autoridad competente al que lo único que le interesa es ahorrarse males de cabeza en vez de prever males mayores sin paracetamol que valga.

  2. M angel dijo:

    Alguien dijo nunca lo legal es lo mas inteligente. Y que razón tenia

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