Entrevista a Enrique Encabo de Planeta Beta

[Artículo original en Q9Magazine]

PlanetaBETA es un espacio radiofónico dedicado a cultura arquitectónica en distintos formatos, desde donde se emiten instrucciones de uso de la ciudad contemporánea con una visión despreocupada pero no indiferente. Noticias, entrevistas y dialógos se entremezclan con otros canales de difusión, como libros, exposiciones y eventos.” De esta manera se presentan en cada programa Enrique Encabo e Inma E. Maluenda, que capitanean  PlanetaBETA cada jueves desde el Círculo de Bellas de Madrid.  Espacio por el que han pasado desde Rafael Moneo a Iwan Baan, pasando por David Bestué, Mansilla y Tuñon, Ma Yansong… entre tantos otros.

Enrique Encabo, el cincuenta por ciento de Q! estudio, se ha prestado a respondernos algunas cuestiones sobre las editoriales que nos ofrecen en cada entrada al programa previo paso a la entrevista al personaje invitado. Aquí os dejamos la mini-entrevista con nuestras seis preguntas/inquietudes, quedan muchas otras en el tintero pero eso ya os las dejamos a vosotros.

En vuestra canción de entrada, Fake Empire – The National, no para de repetir <we’re half-awake in a fake empire>, ¿este “falso imperio” es quizás la vorágine arquitectónica vivida hasta ahora?¿Seguís aburridos del cuando “éramos ricos”, LXXIX Francisco Leiva?¿No os aburre más el “nunca volveremos a serlo, a pesar de ser más listos”?

Me halaga mucho que se nos considere tan listos como para introducir capas de significado en todo, pero en vez de listo prefiero ser honesto. La canción es… un capricho, o una mera elección dictada por el gusto personal en un momento dado –ni siquiera la escogí yo: me encanta la música pero me equivoco demasiado–. Funcionó, por lo que se ve.

Respondo a la segunda parte: se ha hablado tanto y tanto y tanto y tantísimo del pasado inmediato que es, incluso, demasiado. Sigue sustentando demasiados discursos basados en la repetición de clichés relajantes a modo de mantra.

El pasado es el que es y no se puede cambiar (aunque sí conocer mejor). El futuro sí puede modificarse. Hablamos menos de él de lo que convendría.

En 2010, XXXIX Paco Burgos & Ginés Garrido, hablabais del caos en el que esta sumido la universidad en general. ¿Creéis que hemos avanzado algo desde entonces?¿El plan Bolonia, a vuestro parecer, supone una oportunidad para avanzar hacía una nueva arquitectura y redefinir al arquitecto o es más de lo mismo?

En primer lugar un matiz: hablar de LA universidad como ente me parece absurdo. Podemos hablar de Escuelas, demasiadas y demasiado malas en un alto porcentaje.

Durante los últimos años hemos asistido a un vodevil de planes, planes + máster, doctorados exprés, cursos de posgrado, reuniones de rectores… Y pese a todo este esfuerzo, la universidad española sigue siendo un pigmeo intelectual. No lo digo yo, lo dicen los ránkings. No hay recursos (en el caso de la pública) o un plan claro (la mayoría de las privadas), cuando no las dos cosas a la vez. Volvemos al futuro: saldrá de ahí, así que el tema es preocupante.

¿Seguís pensando que quien emigra lo hace para trabajar en el Burger King de otro, LXXVII Jörg Schlaich, y que quizás sería mejor intentar montarnos nuestro propio restaurante?

Es repetitivo hablar de Generación Tapón o de la Cultura de la Transición, pero son conceptos eficaces. Sigo pensando, y es lo que decía en ese programa, que la emigración no es una panacea, que la fórmula emigración = progreso me suena a broma, pese a lo que se diga. Esa incapacidad para dotar de futuro o responsabilidades a toda una generación de universitarios es un fracaso. La mayoría de los alumnos con los que tengo contacto tienen clarísimo que su futuro está fuera, que aquí no queda nada. No me vale aquello de ‘emigrar no es un drama’, porque se refiere al individuo, y esto requiere una visión más amplia. Al adoptarla, la balanza sale negativa, aunque sea solo al cruzar inversión (educativa) y resultado económico (los beneficios de esa inversión no son para nosotros, mala suerte).

Si ese interés por salir fuese dictado por la legítima ambición de crecer cultural y personalmente sería maravilloso, pero todos sabemos no es así. O no lo es en un altísimo porcentaje, en que la decisión viene dictada por la supervivencia. Personalmente pienso que todo el mundo debería aspirar a la existencia que desea, no a la que no le queda más remedio que vivir.

Me inquietan, en segundo lugar, los que se quedan. Se quedan, entre otros, los que han provocado esta situación. Desaparecen los obstáculos (gente más joven, o con talento que ha de marcharse; competencia legítima en suma que se esfuma) y el ecosistema se vuelve más pobre, pero es aún suficiente para alimentar a los depredadores… durante un tiempo.

Rem Koolhaas esta siempre presente en vuestro programa a veces como un simple comentario y otras de manera más directa, como en el programa LXXI Koolhaas de palabra y por escrito. ¿Qué tiene Koolhaas que no tengan todos los demás? ¿Qué opináis sobre su declaración/comentario en el documental Urbanized de Gary Hustwit, que pasa casi tan desapercibida como desconectada del resto de la película,  en la que dice que los concursos son algo así como un “desperdicio de inteligencia”?

Discurso y obras.

En serio, la respuesta a la primera pregunta es oceánica, imposible de sintetizar. No me siento particularmente capacitado para hacerlo adecuadamente y, además, ¿no merecería la pena que quien de veras se lo pregunte tenga el placer de descubrirlo por si mismo?

El sistema de concursos: sí, sí y sí. Al menos tal y como está montado en España.

¿No resulta algo paradójico que en el mismo programa que entrevistáis a Ma Yansong, LXXXV Ma Yansong [MAD], defendáis a los adjetivados por la profesión como “indefendibles” de Calatrava y Joaquin Torres?

Creo que no. Volvemos a lo mismo de siempre, es uno de los clichés de los que hablaba al principio. Torres y Calatrava se han transformado en lugares comunes, carentes de significado. Sería deseable un entendimiento menos perezoso y metalingüístico del discurso arquitectónico. Toma esas palabras como una protesta frente a ello.

¿Seguimos como en aquella escena de El gran Lebowski que comentabais en la entrada del programa de febrero de 2011, LVIII a+t ediciones, con una sociedad que no nos entiende y con nosotros mismo riéndonos de nuestras propias gracias?

Quiero aclarar algo: todo esto no es más que una reflexión personal, esos editoriales por los que preguntas son simplemente eso. Por eso los hago en solitario, por eso los firmo yo solo. Eso quiere decir que si alguien se siente identificado, estupendo, y si no, estupendo también. Rechazo cualquier intento de representación de la opinión de nadie que no sea yo mismo. La sección de ‘Mesías de oportunidad’ está ya repleta.

Respecto a la pregunta, me acabo de dar cuenta de que no la he contestado. Creo que sí. Desgraciadamente, sí. En la primera pregunta hablabas de aburrimiento.  Tengo la sensación que de la arquitectura ya no gusta ni interesa demasiado a los propios arquitectos. Se habla demasiado de lo que la rodea y muy poco de ella. Me parece muy, pero que muy difícil que nadie se interese por lo que hacemos si no somos capaces de transmitir un mínimo de pasión por nuestro trabajo.

[Podéis escuchar los podcasts de PlanetaBETA en iTunes o en www.edgargonzalez.com/planetabeta/]

Acerca de miguelangelaguilo

Arquitecto, editor & social media manager
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